que todavía hay flores de montaña
que todavía la niebla se levanta
en espirales de canto y alabanzas.
Sabe que su ritual no será en vano
que ningún vuelo se pierde en la nada,
que todo canto conmueve los cielos
nos crece el corazón y nos ensancha.
La mariposa desató una lágrima
que tenía anudada en las entrañas
perdóname, dijo al viento, por rendirme
es que tenía cansada la esperanza.
Y levantó las alas olvidadas
y ensayó una danza sin nostalgias
un encendido vuelo enamorada
más allá del sol y la montaña.
Cuántas veces nos pasa lo mismo
detrás de una caída una esperanza
y comprendemos que caminamos por el miedo
de abrir con libertad las alas.
Canción: Jairo Ojeda.
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